Muchas personas inician o intensifican su consumo tras una pérdida significativa: muerte de un ser querido, separación, abandono, pérdida del proyecto de vida o de la identidad personal.
Cuando el dolor no se elabora, termina somatizándose en conductas autodestructivas.
Manifestaciones del duelo no resuelto
- Aislamiento emocional
- Depresión crónica
- Ira contenida
- Culpa persistente
- Consumo compulsivo
A través de la tanatología, la persona puede darle un significado a la pérdida, integrar la experiencia y reconstruir su sentido de vida.
Sanar el duelo es, en muchos casos, cortar una de las raíces más profundas del consumo.
